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Investigación: Líderes científicos emiten una advertencia urgente sobre los combustibles fósiles

Los combustibles fósiles provocan crisis interrelacionadas que perjudican la salud, la vida silvestre y el planeta.

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En una reseña publicada hoy en la revista evaluada por pares Oxford Open Climate Change, líderes científicos dieron una advertencia urgente de que los combustibles fósiles y la industria de los combustibles fósiles están provocando crisis relacionadas entre sí que amenazan a las personas, la vida silvestre y un futuro habitable. En resumen, los combustibles fósiles (petróleo, gas y sus derivados, como la gasolina) son fuentes de energía no renovables que proceden de los restos de plantas y animales muertos enterrados en las profundidades de la Tierra durante millones de años.

El análisis de hoy compila la extensa evidencia científica que muestra que los combustibles fósiles y la industria de los combustibles fósiles están alimentando no solo la crisis climática, sino también los daños a la salud pública, la injusticia ambiental, la pérdida de biodiversidad y las crisis de contaminación por plásticos, petroquímicos, y agroquímicos.

El análisis se centra en Estados Unidos como el mayor productor de petróleo y gas del mundo y el que más contribuye a estas crisis de combustibles fósiles. Presenta las soluciones ya disponibles para ir eliminando la extracción y el uso de combustibles fósiles, así como para realizar una transición rápida y justa hacia energías y materiales limpios y renovables de bajo costo de toda la economía.

“La ciencia no puede ser más clara en cuanto a que los combustibles fósiles nos están matando”, dijo Shaye Wolf, Ph.D., directora de ciencias climáticas del Centro para la Diversidad Biológica y autora principal del informe. “El petróleo, el gas y el carbón seguirán condenándonos a más muertes, extinciones de vida silvestre y desastres climáticos extremos a menos que consigamos que los combustibles fósiles impuros sean una cosa del pasado. La energía limpia y renovable está aquí, es económica y salvará millones de vidas y billones de dólares una vez que la convirtamos en la pieza central de nuestra economía.”

El informe señala que los combustibles fósiles representan alrededor del 90% de las emisiones de dióxido de carbono causadas por los seres humanos, lo que calienta el clima, acidifica los océanos y alimenta desastres climáticos nunca vistos. La contaminación atmosférica por la quema de combustibles fósiles es responsable de millones de muertes prematuras en todo el mundo y de cientos de miles de muertes prematuras cada año en Estados Unidos. La crisis climática causa más muertes y daños a la salud física y mental debido a la intensidad de desastres climáticos, la transmisión de enfermedades, la escasez de alimentos y el desplazamiento de personas.

Basándose en sus hallazgos y décadas de investigación, los autores exigen a los gobiernos que detengan inmediatamente la expansión de los combustibles fósiles y eliminen el desarrollo de los combustibles fósiles existentes para limitar los daños de la crisis climática.

“La contaminación por combustibles fósiles afecta a la salud en todas las etapas de la vida, con riesgos elevados de padecer afecciones que van desde partos prematuros hasta leucemia infantil y depresión grave”, dijo el coautor David J.X. González, Ph.D., profesor asistente de la salud ambiental de la Universidad de California, Berkeley. “Tenemos que trabajar rápido para poner fin a las operaciones de combustibles fósiles cerca de los hogares, escuelas y hospitales y cambiar la infraestructura de combustibles fósiles por fuentes de energía saludable y libre de contaminación.”

Aunque los combustibles fósiles perjudican a todos; el estudio señala que afectan de manera desproporcionada a las comunidades de color y a las comunidades de bajos ingresos, que tienen las mayores concentraciones de extracción y producción de combustibles fósiles muy cerca.

“Décadas de políticas discriminatorias, como redlining en los años 1930, han concentrado el desarrollo de combustibles fósiles en comunidades negras, morenas, indígenas y blancas pobres, lo que ha tenido consecuencias devastadoras”, afirma Robin Saha, doctor y profesor asociado de estudios medioambientales de la Universidad de Montana. “Durante demasiado tiempo, estas comunidades aledañas han sido tratadas como zonas de sacrificio por industrias codiciosas e insensibles. Las comunidades más contaminadas deberían ser un prioridad para las inversiones en energía limpia y la eliminación y descontaminación de la infraestructura sucia de combustibles fósiles”.

El cambio climático y la contaminación provocados por los combustibles fósiles también están acelerando el riesgo de extinción. Hasta un tercio de los animales y plantas podrían perderse para siempre en los próximos 50 años si no se eliminan los combustibles fósiles. Para proteger la biodiversidad, el estudio destaca la importancia de ubicar la infraestructura de energía renovable en el paisaje urbano y el aumento de protecciones para los ecosistemas que brindan un almacenamiento vital de carbono, entre muchos otros beneficios.

El estudio muestra aún más que la industria de los combustibles fósiles está aumentando la producción de plásticos, creando en todas partes una contaminación que es dañina al aire, agua, sistema alimenticio, vida silvestre, y cuerpos humanos. También recomienda objetivos para reducir la producción de plásticos primarios e invertir en sustitutos limpios, así como en prácticas agrícolas sostenibles para limitar la contaminación petroquímica de los pesticidas y fertilizantes derivados de los combustibles fósiles.

El análisis también habla de un obstáculo clave para la transición hacia la energía limpia: la campaña de desinformación de la industria de los combustibles fósiles, que lleva décadas y gasta miles de millones de dólares, para ocultar los peligros de sus productos y bloquear las políticas de eliminación hacia los combustibles fósiles.

“La industria de los combustibles fósiles lleva décadas engañándonos sobre los daños de sus productos y trabajando para impedir una acción climática significativa”, dijo Naomi Oreskes, profesora de historia de la ciencia en la Universidad de Harvard. “Perversamente, nuestros gobiernos siguen concediendo cientos de miles de millones de dólares en subvenciones a esta industria dañina. Ya es hora de que esto se acabe”.


Los 11 coautores son Shaye Wolf, Ph.D. (Centro para la Diversidad Biológica), Robert Bullard, Ph.D. (Universidad del Sur de Texas), Jonathan J. Buonocore, Ph.D. (Universidad de Boston), Nathan Donley, Ph.D. (Centro para la Diversidad Biológica), Trisia Farrelly, Ph.D. (Instituto Cawthron), John Fleming, Ph.D. (Centro para la Diversidad Biológica), David J.X. González, Ph.D. (Universidad de California, Berkeley), Naomi Oreskes, Ph.D. (Universidad de Harvard), William Ripple, Ph.D. (Universidad Estatal de Oregón), Robin Saha, Ph.D. (Universidad de Montana, Missoula), y Mary D. Willis, Ph.D. (Universidad de Boston).